En prepa escribí un guión, o más bien, una historia en forma de guión que escribía de manera diaria e imprimía mis avances para mostrárselos a mis amigos y ver qué opinaban. La respuesta siempre era favorable, así que seguí en mi lucha para matar árbolitos y acabarme la tinta de la impresora de una manera cruel y negligente.
Esa historia nunca tuvo un fin adecuado, sin embargo, tampoco se la quise dar. Por desgracia se perdieron esos archivos e impresiones, y sólo queda en la memoria de algunos cuántos que la leyeron. Ahora, con el afán de revivir la bizarra parodia que voy a narrar, abrí este blog para continuar, o más bien, reiniciar esa historia y compartirla a quién quiera leerla.
Advertencia: La calidad de este blog puede variar dependiendo de su percepción y cercanía a mi persona. Sin importar esto, apreciaré comentarios, quejas y sugerencias.
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