miércoles, 13 de julio de 2011

Más vale solo que mal acojitado

Apenas cerraba la puerta de su hogar cuando Bosquijote sintió en su rostro y barba la brisa marina que emanaba los ríos que adornan Xochimilco. Fue cuando un movimiento casi ninja, aprendido en los Alpes suizos por ermitaños leñadores comedores de queso, hizo que Bosquijote esquivara lo que parecía ser un huachinango volador a punto de cachetearlo.

Bosquijote sintió el aire cada vez más fuerte, y tras varios peces que tuvieron su fin en la pared de su humilde morada, notó el helicóptero que flotaba por el aire que él apenas estaba respirando.

"¡Bosquijote!", decía una voz poco conocida, difícil de notar tras el ruido que la nave se cargaba, "venimos por ti, no hay transporte ni nada que te lleve, así que ya te vamos a dar un raid a la Procu, mano."

"¡Qué pedo!", Bosquijote decía sorprendido, "¡me hubieras dicho que traías nave, que sacaba aire y huachinangos y no me molesto ni en pescar ni en peinarme!"

Una escalera descendió de la cabina del piloto y Bosquijote, con su habilidad mística para agarrar escaleras voladoras, la tomó como un toro por los cuernos y la subió como ningún individuo la había subido: enrollándose en ella.

No sólo este movimiento ahorraba tiempo para subir, sino que de paso les hacía el favor de recoger la escalera. una vez que Bosquijote estuvo en el helicóptero, se puso sus audífonos y se sentó como una persona decente, se le procedió a dar el reporte de lo que estaba ocurriendo.

"Bosquijote, estamos en problemas.", decía el achichincle del comisionado, Erudito Gutierrez, también conocido como el 'Eru', traía su corbata y camisa burocrática (no se pueden firmar papeles importantes si uno carece de dichos atuendos) además del bien conocido folder con sólo una hoja que vale la pena, pero que es mejor cuando se ve gordito. Se ve importante. "Como verás, uno de nuestro equipo contactó a un extraterrestre y ahora debemos prepararnos para la invasión."

-"¿Fue el que puso 'puto el que lo escuche'?"

-"Sí, realmente no pensó que los extraterrestres hablaran español y mucho menos mexicano. El punto a tratar es que los de arriba, mucho más arriba, más bien, yendo pal norte, nos han retirado el apoyo militar y diplomático. Nos están usando como experimento para ver la devastación que puede causar una invasión de esta escala para después intervenir. Eso y porque están ardidos porque les ganamos en la Copa de Oro."

-"Pinches gringos", decía Bosquijote con una furia destellando en sus ojos, "siempre es lo mismo, cabrón. Uno vive en su patio trasero capitalista y luego uno..."

Después de un clásico choro marxista que caracteriza a nuestro querido autosuficiente ermitaño, terminó noqueando a Eru, un burócrata experimentado en las artes de dormirse frente al jefe sin que éste se dé cuenta. Y antes de que lo supieramos, el helicóptero ya había aterrizado donde debía y sus tripulantes bajaron al edificio de la 'Procu' para planear la defensa urbana que esto traería.

Pasillo tras pasillo que se veía igual, por fin llegaron a una oficina para dialogar el plan de acción. Era lunes en la tarde, 5:17 para ser precisos. Momento donde los edificios gubernamentales se sienten pesados, carentes de actividad y ganas de hacer algo. Aún así, la invasión era inminente y se debía planear la defensa ciudadana. No se podían quedar con las manos cruzadas esperando a que el smog del Distrito Federal acabara con la pura raza alienígena.

"Bosquijote, me alegro que hayas venido en tan corta noticia.", decía Memelas mientras sostenía una taza de café negro sin azúcar y portaba una poderosa mancha de café en su corbata, "necesitamos erradicar esta invasión. Nuestros informantes militares han observado una flota de más allá de 40 naves y contando. Cada una con letreros que dicen: 'Día nacional de la homofobia.' Creemos que nos vienen a ensartar y por desgracia la mitad de nuestras fuerzas ya corrió hacia Guatemala. Esto no se puede ver peor en estos momentos, con las elecciones en puerta debemos hacer un papel extraordinario. Sin embargo, esto no habla bien de nosotros."

"¿Eso con qué nos deja?", Bosquijote decía consternado al ver la falta de fuerza bruta con la que contaban.

"Bueno... no todo está perdido, Bosquijote.", Memelas decía con una sonrisa, casi sacándose un as por la manga, "es lunes... es tarde... y el torito aún no abre sus puertas a los borrachos del sábado. Así que contamos con cerca de 1,000 mirreyes con la camisa bien abierta, la panza chelera y escudados por un rosario de madera sin profesar de manera religiosa sus creencias. Por el otro lado, hoy acaban las demandas de aumento de salario de conductores de micros y taxistas por lo que tenemos algo a nuestro favor. A cambio de su aumento, deberán prepararse para la guerra. Quien sobreviva gana su aumento, que va a salir del salario de los difuntos choferes, pero eso ellos no lo saben. Así que Bosquijote, necesitamos que conviertas esto en un ejército, una guerra de guerrillas. Tenemos cerca de 72 horas antes de que caiga el primer letrero y se nos caiga el sistema como en el '88. En una de esas el Peje toma posesión de la noche a la mañana."

"¿Esos son los mirreyes? No importa", decía Bosquijote con la seguridad que lo caracteriza, "crearé de ellos gente de bien y que no tenga miedo a lo que sea que se le enfrente. No sé que es un mirrey, pero yo sé que no soy su rey. Deme 24 horas con ellos para ensamblar el primer frente de pelea. Ellos irán al frente. Peseros y taxis deberán usarse como artillería, así que necesito más de 500 mecánicos cheleros para afinar sus turbinas. De mientras deme una computadora, necesito hacer algo."

Y así, Bosquijote con sus habilidades computacionales tomó la primer computadora de la oficina con una conexión de 56 kbps de velocidad para buscar a su eterno compañero: Omardo de la Pamba. ¿En qué universo se encontraría? ¿Podría Bosquijote hallarlo con una velocidad tan lenta? ¿Qué será del DF? ¿El exterminio de 1000 mirreyes ayudaría a mejorar la ciudad?

"¡Windows 98! ¡ME LLEVA!"

Fue lo último que se escuchó de los labios de nuestro héroe en las oficinas de la 'Procu'. Ese día nadie dio un carajo por la computadora... ese día no fue distinto a los demás.

lunes, 20 de junio de 2011

Bosquijote se sube a su traja

Los años habían pasado y nuestro héroe, Bosquijote de la Megamancha, seguía en su exilio autoimpuesto de la sociedad moderna, hallándose un lugar dentro de las trajineras de Xochimilco donde vivía, cazaba, estudiaba, investigaba y tomaba el sol citadino de vez en cuando. Muchos turistas afirman haberlo visto, en calzones y acostado en algún lado de las trajineras, mientras se agarraba y jalaba la barba y se sumergía en una profunda meditación solar.

Las historias nunca pasaron a ser algo más que cuentos de borrachos, y hasta que no existieran pruebas contundentes de su existencia en calzones, entonces no era algo que se pudiera comprobar. A pesar de la tecnología que hay en los celulares, todas las fotos salieron borrosas. Demos gracias al enfoque alcohólico por la calidad fotográfica haciendo que la leyenda aún continúe.

Nadie nunca sabe manejar bien el amor perdido. No cuando es ese sentimiento tan profundo que no tiene un cierre, que sin razón aparente murió dejándonos a un lado del abismo a intentar no saltar dentro de él. Bosquijote había superado muchas cosas; venció su terror a los remeros de Xochimilco y los organizó en una flota efectiva anti-crimen de la zona, luchó contra numerosos dragones y venció e incluso había logrado no tener una erección después de que a algún chistorete en una fiesta se le había ocurrido poner Viagra en su cerveza (otra de las razones de su exilio). Pero el amor... el amor era algo que aún no había logrado superar. La pérdida extraña de su amada lo había llevado a una búsqueda constante de la fórmula del amor verdadero, probar su existencia y quizás así lograría hacer que su amor perdido volviera para conquistarlo una vez más.

Su fiel compañero, Omardo de la Pamba, individuo alto, lampiño y narizón en contraste a Bosquijote que era chaparro y gordito, había huido por la misma razón que nuestro héroe; en busca de esa mujer que nos hace temblar y que queremos culminar nuestro destino a su lado.

Para desgracia de Omardo, esa compañera habitaba los confines de un videojuego y utilizando sus dotes de científico y un poco de suerte, logró penetrar la consola y sumergirse en el mundo virtual con un precio demasiado alto: Ahora era Omardo 8-bits de definición.

Bosquijote no había escuchado mucho de su fiel compañero. Sabía que él había estado cazando a su amor por más de 7 castillos virtuales y que en ninguno la había encontrado a pesar de haber asesinado brutalmente cientos de tortugas para llegar a los mismos.

El presente era un lugar solitario para Bosquijote, más no poco alentador. El teléfono sonaba y él esperaba que esta vez no le fueran a ofrecer una tarjeta de crédito o que hubieran secuestrado a su nieta, que a menos que se juegue con la bifurcación del espacio tiempo y poder viajar a una velocidad veinte veces más rápida que la luz, era imposible que pudiera engendrar una nieta en un universo donde no tiene escuincles.

A pesar de estar exiliado dentro de los confines de Chilangolandia, Bosquijote no es ningún cavernícola; al contrario, sigue una lucha constante defendiendo el modus vivendi de su población y por ende, debe estar al tanto de lo que ocurre en la misma. Así que él puede "picarle" a la chompu, meterse a Google y saber todo lo que ocurre a sus alrededores. Pero el teléfono es la clave importante de su presencia en la ciudad y la línea directa con el comisionado Betito Memelas.

Boscquijote, poniéndole 'MUTE' a su telera (también tiene televisión y de cable... así de moderno es nuestro héroe) contesta el teléfono.

-"¿Bueno?"
-"¡Bosquijote! Necesitamos tu ayuda. ¿Recuerdas el especial de Discovery de invasiones espaciales? Esa que decía que no debíamos entablar contacto con los extraterrestres para evitar una inminente invasión y posible exterminio de la raza humana... entonces que mejor era estar chitón y seguir como si fuéramos los únicos seres en el universo para evitar fricciones."
-"Sí, sí, Memelas, lo recuerdo. ¿Qué pasó?"
-"Es que necesitamos tu ayuda."
-"¿Para qué? No tengo nada que ver con los marcianitos."
-"Es que... Bosquijote...",Memelas decía procupado, un todo que Bosquijote conocía y sabía debía dejar los frijoles en la estufa y salir a la ciudad una vez más, "un graciosito mandó un mensaje al espacio y recibió una respuesta."
-"¿Y luego? ¿A mí qué?"
-"Pues es que el mensaje decía: "Puto el que lo escuche." y que se encabronan y dicen que vienen para acá a ver quienes son los putitos."
-"Par de pen... Se nota que los marcianos deben ser mexicanos también. No importa, ya voy para allá."
-"¡Gracias, Bosquijote!"

Colgó. Era tiempo de actuar, posiblemente su primera misión de proporciones épicas para distraerse de la búsqueda de amor que tanto anhelaba. También lo haría solo al no saber nada de su compañero Omardo de la Pamba.

Sacó dinero para su pasaje y nuestro héroe apagó la estufa, dejó sus frijoles y salió por la puerta de su humilde morada.


Extraña Nota del Autor

Hace mucho no escribo una historia. Lo he intentado numerosas veces, pero siempre he terminado fallando en el intento al no saber cómo continuar o cómo demonios acabarla. He hecho algunas cosas por ahí, incluyendo un guión de radio. De todos modos no es algo que haga mucho, pues no me jacto de ser un buen escritor, y mucho menos de historias. Entonces... ¿por qué abro este blog con ese objetivo?

En prepa escribí un guión, o más bien, una historia en forma de guión que escribía de manera diaria e imprimía mis avances para mostrárselos a mis amigos y ver qué opinaban. La respuesta siempre era favorable, así que seguí en mi lucha para matar árbolitos y acabarme la tinta de la impresora de una manera cruel y negligente.

Esa historia nunca tuvo un fin adecuado, sin embargo, tampoco se la quise dar. Por desgracia se perdieron esos archivos e impresiones, y sólo queda en la memoria de algunos cuántos que la leyeron. Ahora, con el afán de revivir la bizarra parodia que voy a narrar, abrí este blog para continuar, o más bien, reiniciar esa historia y compartirla a quién quiera leerla.

Advertencia: La calidad de este blog puede variar dependiendo de su percepción y cercanía a mi persona. Sin importar esto, apreciaré comentarios, quejas y sugerencias.